Personajes autodidactas de la historia.

Benjamin Franklin

Benjamin Franklin es conocido como participante en la independencia de los Estados Unidos, en la Constitución de 1787, por su importante función como embajador y negociante en Europa, también por ser un inventor de numerosos artilugios como el pararrayos o las lentes bifocales. Ya sea por su capacidad o por los apoyos que tenía, lo cierto es que Franklin demostró ser una persona muy inteligente y curiosa. Sin embargo, Franklin abandonó la escuela a los 10 años. Poco después empezó a trabajar ayudando a su padre en la fabricación de velas y jabones. Tuvo la ocasión de probar muchos oficios como marino, carpintero, albañil, tornero… y posteriormente trabajó en una imprenta.

Michael Faraday

Michael Faraday

Michael Faraday está considerado como uno de los científicos más influyentes, porque fue descubridor de la inducción electromagnética, algo sin lo cual sería imposible entender la relación entre la electricidad y el magnetismo, base de toda nuestra tecnología. Además, descubrió los principios de la electrólisis, una técnica de gran importancia en la industria y en química. Hizo además otros descubrimientos como el del benceno y dio nombre a los electrodos (cátodo y ánodo), que todos conocemos como el lado positivo o negativo de las pilas, entre muchas más cosas.

Michael Faraday venía de una familia pobre y pronto tuvo que trabajar, por lo que a los 14 años y hasta los 23 sería aprendiz de George Riebau, encuadernador y vendedor de libros en Surrey (Inglaterra). Sin embargo, leía mucho por su cuenta, tenía gran interés en la ciencia, y asistía a conferencias. En una de ellas donde hablaba un importante químico, Humphry Davy, le hizo llegar un cuaderno de notas que él había escrito acerca de dicha conferencia. Davy le respondió y gracias a esto consiguió trabajar para la Royal Society, donde pese a no haber ido a la escuela, dió claras muestras de talento y creatividad.

Leonardo da Vinci

¿Quién no conoce a Leonardo como ejemplo de un auténtico genio? Muchos hemos oído hablar de sus pinturas, sus estudios científicos, sus curiosas y extravagantes invenciones mecánicas… Extravagantes y transgresoras para su tiempo, porque muchas de ellas eran precursoras de máquinas como los helicópteros, submarinos o automóviles. La profundidad de conocimientos que alcanzó en asuntos de todo tipo fue increíble. Es importante recalcar que la inmensa mayoría de esos conocimientos los obtuvo por su cuenta, sin la ayuda de la escuela. Se sabe que su educación estuvo bastante alejada de la oficial en su época, ya que ni siquiera llegó a conocer bien el latín. En el caso de la pintura, sí que recibió instrucción en el taller de un importante pintor, Verrochio. Está claro que no recibió formación universitaria.

¿No parece llamativo que el que está considerado como una de las personas con tal impresionante talento en el mayor número de ‘áreas de conocimiento’ (la absurda especialización), ni siquiera haya ido a la universidad, habiendo estudiado más en casa que a través de los dictados de un centro de enseñanza oficial?

Henry Ford

También en lo económico se puede llegar lejos sin pasar por la escuela. Henry Ford es conocido aparte de por la marca de coches, por ser el creador de la ‘cadena de montaje’, que se ha aplicado a la fabricación de innumerables productos hoy en día, ya que abarata los costes, especializándose cada trabajador en una tarea concreta. Fue inventor del Ford T y obtuvo numerosas patentes.

Henry Ford no acudió a la escuela ya que vivió en su infancia en la granja de sus padres. Se interesó por las máquinas a vapor que hacían su labor en el campo, adquiriendo gran interés por las máquinas. A los 15 años ya era bueno reparando relojes. Pronto se marchó a Detroit como aprendiz de maquinista. Luego volvió a la granja, donde se ocupaba de las máquinas Westinghouse, empresa en la que sería contratado por ello. También trabajó en la Edison. Y habiendo experimentado con máquinas desde la infancia, se decidió a montar su empresa, la Ford Motor Company. De su éxito no quedan dudas.

Johann Wolfgang von Goethe

Johann Wolfgang von Goethe, uno de los escritores más conocidos de Alemania, cuyas obras están consideradas entre lo mejor de la literatura mundial, que además contribuyó con impresionantes escritos científicos sobre la biología (defendiendo una visión ‘organicista’, no ‘mecanicista’ de los seres vivos). podemos considerar que hizo lo que ahora llamamos ‘homeschooling’ (es decir no se formó en la escuela, fue educado por su padre con la ayuda de gente cercana). Desde muy temprano se interesó en la ciencia y el dibujo. Entró en la universidad de Derecho a los 26 años, pero no llegó a completar esta carrera por una enfermedad. Como vemos, el ‘homeschooling’ no puede ser tan malo.

Miguel de Cervantes

Miguel de Cervantes

No se sabe mucho sobre la educación de Miguel de Cervantes, pero aquí tenemos a otro de los grandes de la cultura humana, que más que por una formación institucional, ha adquirido sus conocimientos por medio del teatro de sus autores contemporáneos, lecturas, y sobretodo por su experiencia en las batallas del Mediterráneo (como la batalla de Lepanto), estando preso durante un tiempo en la cárcel y haciendo numerosos viajes. Es posible que Cervantes fuese a un colegio de jesuitas pero no se sabe cuánto tiempo. No tuvo ninguna formación universitaria.

Robert James Fischer

Bobby Fischer fue un increíble jugador de ajedrez estadounidense, recordado por haber sido capaz de vencer a los que en aquella época de la “Guerra Fría”, dominaban el ajedrez que eran los de la escuela soviética. En 1972 venció al ruso Spassky en la capital islandesa, Reikjavik, lugar donde pudo vivir después de haber pasado 8 meses en una cárcel japonesa (tenía prohibida también su estancia en Estados Unidos). Tras ganar el campeonato mundial a los 29 años, prácticamente desapareció de la escena durante 20 años. Murió en condiciones de pobreza en la citada isla.

Bobby Fischer aprendió a jugar por su cuenta y riesgo al ajedrez, nadie le enseñó. Abandonó la escuela a los 16 años por considerarla una total pérdida de tiempo, dedicándose enteramente al admirable juego-deporte.

Ray Bradbury

Ray Bradbury es conocido en la literatura de ciencia ficción por haber escrito obras como Crónicas Marcianas o Fahrenheit 451. Si bien terminó la escuela, comenzó a trabajar a los 18 años vendiendo periódicos proponiéndose desde entonces formarse a si mismo leyendo todo lo que podía en las bibliotecas. Empezó al mismo tiempo a escribir cuentos y relatos que enviaba a revistas. No solo fue un autodidacta, sino que defendía por completo el que la gente lo fuera.

Hermann Hesse

Hermann Hesse fue un escritor alemán muy conocido por obras como ‘Siddharta’, ‘el lobo estepario’, ‘Demian’ etc, obras de gran profundidad y belleza, si bien el lobo estepario fue concebido en un momento de depresión en la vida de Hesse, y es un reflejo de aspectos bastante negativos de la sociedad.

Hesse sabía lo que quería cuando estaba en la escuela, le interesaba la poesía: eso le llevó a fugarse de un centro de enseñanza al no soportar su manera de funcionar. Tras pasar por varios centros obligado por sus padres, trató incluso de suicidarse, por lo cual lo ingresaron en un manicomio y luego en un centro infantil. No consiguió terminar los estudios oficiales. Comenzó entonces a trabajar como mecánico de relojes, y posteriormente como librero, donde aprovechó para adquirir muchísima cultura, ya que le gustaba mucho leer. A los 21 años ya tenía independencia económica trabajando de librero.

Hesse escribió una novela corta llamada ‘Bajo las ruedas’ donde refleja con extrema dureza el sistema de enseñanza, la presión por conseguir un diploma oficial, y la horrible decepción del personaje cuando es descartado por el propio sistema después de haber dedicado enormes esfuerzos y sacrificios. Una dura historia.

Oswald Spengler

Oswald Spengler fue un hombre de gran cultura que, sin embargo, no asistió a la escuela. No le gustaba nada la enseñanza oficial que consideraba anquilosante y rígida, así que hasta la universidad, se formó a si mismo, siendo otro ejemplo del ‘homeschooling’ actual en toda regla. A los 19 años se examinó por su cuenta del bachillerato y empezó a asistir a varias universidades para estudiar matemáticas, ciencias naturales y filosofía. Su tesis doctoral fue sobre Heráclito. Comenzó trabajando como profesor de instituto, a pesar de que no le gustaba este empleo. Como él decía: “La simple visión de los muros del instituto provocaba en mí una depresión nerviosa”. Lo abandonó pronto para dedicarse a escribir en varios periódicos y empezó su gran obra ‘la Decadencia de Occidente’. En ella se aprecia aparte de una gran cultura, también una visión muy acertada de las cosas, muy diferente de como normalmente entendemos la historia humana. En este libro abarca una enorme cantidad de temas. Es lo más opuesto al poder del dinero que se pueda imaginar, contiene análisis de la sociedad, la cultura, la historia, la religión, la ciencia, la economía, y muchos más temas, raramente oídos. Algo evidente es, que pese a no haber ido a la escuela, era una persona inteligente y despierta.

Wolfram von Eschenbach

Wolfram von Eschenbach  vivió en los siglos XII y XIII, es el autor de obras como Parzival, fue un gran poeta y compositor de su época. Parzival describe las aventuras de un caballero del Rey Arturo en su busca del Santo Grial. Pese a conseguir esto, Eschenbach no sabía leer ni escribir, y era muy crítico con el conocimiento obtenido únicamente a partir de libros, defendiendo la experiencia directa como la fuente del saber. Así aprendió también sus conocimientos de música, observando y practicando. Imaginemos lo odioso que le habría resultado a Eschenbach ir a una escuela como las actuales, que obligan a memorizar libros y anulan la experiencia directa como algo peligroso.

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